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Prehistoria de Egipto

No se sabe a ciencia cierta cuándo apareció el hombre en el Valle del Nilo, pero los primeros indicios datan del Paleolítico. Más tarde, a lo largo del Neolítico, grupos de pobladores que se asentaron en el desierto Líbico, en el Delta, en El Fayum y en el Alto Egipto, ya practicaban una economía de pastoreo y protoagrícola. Un cambio de clima obligó a estas gentes a buscar refugio en las cercanías del Nilo, donde surgieron los primeros núcleos urbanos.

En el séptimo milenio a. de C., Egipto disponía de unas condiciones medioambientales idóneas para el asentamiento humano. De hecho, se han encontrado restos de esa época en las zonas del sur o Alto Egipto; restos de ocupación similares también han aparecido en los emplazamientos nubios (Sudán). Se han hallado gran cantidad de fragmentos de cerámica en las tumbas del Alto Egipto desde el cuarto milenio a. de C., (período predinástico). Este período, que termina con la unificación de Egipto en un solo reino, se suele subdividir en tres fases, cada una se refiere a los yacimientos en los que se encontraron sus restos arqueológicos: badariense, amratiense (Naqada I) y geerziense (Naqada II y III). Por otro lado, los yacimientos del norte, que se remontan al 5500 a. de C., han proporcionado materiales para poder establecer una datación arqueológica bastante cierta.