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Imperio Medio

(2060-1788 a. de C.)

Sin un gobierno centralizado, la burocracia no era efectiva, ya que se impuso la atomización del poder. El arte egipcio se hizo más local, y no se edificó ningún complejo funerario importante. La religión también se democratizó cuando las clases inferiores reclamaron privilegios que previamente estaban reservados solo a la realeza. Por ejemplo, podían utilizar fragmentos extraídos de los Textos de las Pirámides y colocarlos en las paredes de sus ataúdes o tumbas.

Los príncipes de Tebas reestablecieron el poder central y reunificaron el país. Nebhepetra Mentuhotep, fundó la XI dinastía y dio paso a una época de gran prosperidad. Durante su mandato, Mentuhotep logró mantener la estabilidad y el control en todo el reino. Reemplazó algunos nomarcas y limitó el poder de los nomos, que todavía era bastante considerable. Tebas fue su capital y su templo funerario en Deir El Bahari incorporó elementos tradicionales y religiosos; la tumba se separó del templo y no se edificó ninguna pirámide.

El primer faraón de la XII dinastía, Amenemheb I, estableció una capital en las proximidades a Menfis, y al igual que Mentuhotep, frenó las pretensiones tebanas y favoreció la unidad nacional. Pero por otro lado, al dios tebano Amón, se le dio más importancia que a otras divinidades. Este faraón exigió la lealtad de los nomarcas, reorganizó la burocracia y formó un cuerpo de escribas y administradores. La literatura fue predominantemente propagandística y estaba diseñada para fortalecer la imagen del faraón como buen consejero, más que como un dios inaccesible. Durante los últimos diez años de su reinado, Amenemheb I reinó con su hijo como corregente.

Sesostris I, hijo de Amenemheb I, levantó fortalezas por toda Nubia y estableció relaciones comerciales con el extranjero. Mandó gobernadores a Palestina y Siria y luchó contra los libios en el oeste.

Amenemheb II, Sesostris II, Sesostris III, Amenemheb III, etc., siguieron con las conquistas que había empezado Mentuhotep. En este período se levantaron nuevas pirámides, como las de El Lisht, dos en Dahshur y las de Hawara y El Lahun en El Fayum. Se trasladó a El Lisht la residencia de los soberanos de la XII dinastía.

El Imperio Medio fue el período privilegiado para el desarrollo de la lengua, así como del florecimiento literario.

Alrededor del 1750 a. de C., el poder real padeció una caída debido a diversas rebeliones internas. Seguidamente Nubia se convirtió en un estado independiente y una nueva dinastía, que ya no desciende de los soberanos tebanos, estableció su capital en la parte occidental del Delta.