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El Nilo

«Egipto es el don del Nilo». Estas palabras atribuidas al viajero griego Herodoto en el s. V a. de C., recogen la realidad del país. Sin el Nilo la vida en Egipto no existiría ni habría existido nunca, con sus más de 10.000 años de historia.

Durante la época faraónica el Nilo fue venerado como el dios Hapi, servidor de los dioses. Se creía que habitaba en una cueva del fondo del río, en la primera catarata, aguas arriba de la isla Elefantina (Asuán), entre las rocas de «Krophi» y «Mophi», asegurándose de que allí nacía el Nilo.

En épocas posteriores, Egipto se dividió en dos Nilos, el del sur, que tenía su origen aguas arriba de la isla Elefantina y el segundo en Helwan, al sur de Heliópolis.

El descubrimiento de las fuentes fue desde la antigüedad hasta el s. XIX una empresa codiciada. Durante varios siglos la primera parte del río era desconocida. Entre los siglos XIII y XVIII, se exploró gran parte de Etiopía, hallándose el Nilo Azul, considerado como el río principal.

En el s. XIX Mohammad Ali formó varias expediciones que llegaron al Nilo Blanco, Gondokoro.

Desde el Océano Indico Speke, Burton y Grant, llegaron al lago Victoria, siendo Speke quien lo rodeó hasta llegar a Gondokoro en 1863.

El Nilo que fue llamado por los faraones Hapi, por los griegos Crisonoas y por los árabes Bahr, es el río más largo del mundo con 6676 km. Su nacimiento procede del río Kasumo. En Burundi el curso inferior se transforma en el Kagera, afluente del lago Victoria (68.100 km², situado a 1133 m de altura), desaguando en el norte del lago por el Nilo Victoria, que atraviesa por dos cataratas todo el lago Kyoga. Posteriormente accede al lago Mobutu Sese Seko, siguiendo su recorrido con el nombre de «Bahr Al Yabal», hasta que entra en Juba, para después de unos 200 km llegar a la llanura del Sudán meridional. Aquí se le une el llamado «Bahr Al Gazal» (mar de las gacelas). Al dejar el lago se le empieza a denominar «Bahr Al Abiad» o «Nilo Blanco». Por la orilla derecha se une el Sobat, continuando en dirección norte hasta Jartum, donde se junta con el «Bahr Al Azraq» o «Nilo Azul». A partir de aquí también es conocido como el «Gran Nilo». Antes de penetrar en territorio egipcio recoge un nuevo afluente, el Atbara.

Entra en Egipto a 46 km al norte del oasis de Wadi Halfa, en la llamada segunda o gran catarata, recorriendo todo el territorio egipcio a lo largo de 1.508 km.

En los primeros 300 km, tras la construcción de la alta presa de Asuán, entra en el lago artificial de Nasser. Un poco antes de llegar a Asuán, penetra a través de las rocas graníticas, que forman lo que se conoce con el nombre de primera catarata.

Sigue su camino sin más obstáculos, hasta que llega 23 km aguas abajo de El Cairo, donde empieza a dividirse en cientos de brazos, canales (en Asiut comienza el canal artificial de El Ibrahimiya, el más importante), lagunas, etc., que conforman el delta. Y en el llamado Qanater Al Jareguiya, se divide en dos principales brazos. Uno en dirección NO, llamado por los antiguos Balbetico o de Rashid, en cuya ciudad desemboca. El otro, conocido como Fanitico o de Damietta sigue la dirección NE, para después desembocar en esta última ciudad (Damietta).

De todos los ríos del Mediterráneo, el Nilo es el único que tiene sus crecidas en los meses de verano. Especialmente en junio posee un caudal muy bajo (658 m³/seg), durante julio y agosto tiene un pequeño aumento debido a las aguas verdes y aguas rojas (1.608 m³/seg).

A lo largo de la historia, estas crecidas anuales daban lugar a las temidas inundaciones, que arruinaban la producción agrícola durante el tiempo de la crecida. Pero gracias a la construcción de la gran presa de Asuán, que regula el caudal, esto ya no ocurre.

Muchos poetas le han dedicado sus composiciones. Aquí se recoge el Himno al Nilo, procedente de un papiro de la XIX dinastía:


Salve, Nilo!,
Resplandeciente río que das vida a Egipto entero,
Misterioso y secreto, haces crecer los huertos,
Y das vida a todos los animales,
Haces brotar la cebada y el trigo,
Y resonar los templos de cantos de júbilo.
Llenas los graneros de las provincias,
Y eres el señor de los pobres y menesterosos.