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Historia

En la meseta de la provincia de El Giza, justo en el límite de la ciudad con el desierto libio, se levantan tres de los monumentos pertenecientes a una de las siete maravillas del mundo antiguo: las pirámides de Keops, Kefren y Micerinos. De estas, la más conocida y admirada de todos los tiempos, es la inmensa mole de piedras que forman la pirámide de Keops, símbolo eterno del Egipto antiguo y moderno.

Historia

Aquí, en la provincia de El Giza, situada entre los 29º 27’ latitud norte y los 31º 12’ longitud este, los faraones de la IV dinastía (2614 a. de C. aprox), se hicieron construir sus lugares de enterramiento para su segunda vida.


El pionero en la construcción de una pirámide como lugar de enterramiento fue el faraón Snefru, quien levantó no se sabe por qué, tres pirámides; la que se le atribuye en Meidum y las posteriores de Dahshur.


Su sucesor fue su hijo Keops, marido de Merimtes y Henutsen, que aproximadamente entre los 23 y 63 años que duró su reinado, levantó la Gran Pirámide (la más septentrional de las tres).


Según Herodoto (viajero e historiador griego, que visitó Egipto en el siglo V a. de C.), Keops fue un faraón violento, mandó cerrar los templos de los dioses, y dijo que el pueblo debía invertir todo su tiempo a las ódenes del faraón. Su nombre original era Khufu, transformándolo los griegos a Keops.


Le siguió con las mismas intenciones su hijo Kefren o Khafra, en árabe. Este quiso construir una pirámide un poco mayor que la de su padre (más al sur), pero no le fue posible por muy pocos metros.


También a Kefren se le atribuye la edificación de la Esfinge, monumento con forma de león y cabeza humana.


Del matrimonio de Kefren y Khamerernebty I, nació Menkaure más conocido como Micerinos, constructor de la tercera pirámide (la más pequeña), de la explanada de Giza.

La primera pirámide, la más grande de las tres, es la que se divisa nada más subir la explanada.