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El Ramesseum

            Se localiza a unos dos kilómetros y medio de la aldea de Deir El Medina.

            Antes de que se levantara este templo mortuorio de Ramsés II ya había otro más pequeño de la época de Tuya, en la parte derecha de la sala hipóstila (del Ramesseum).

            Diodoro de Sicilia llamó al Ramesseum «la tumba de Osymandias» (corrupción de Usermaatre, primer nombre de Ramsés II). Estrabón lo llamó Memnonium, pero fue Champollion quien lo denominó Ramesseum, nombre que ha sido mundialmente aceptado.

            Los arquitectos encargados en la edificación del templo fueron Penre y Amenemomet, que introdujeron algunas innovaciones arquitectónicas. De estas destaca la construcción de dromos flanqueados por esfinges, paralelas a los tres lados de la muralla exterior. El edificio tiene una superficie de unos 15.000 m2 y está diseñado al estilo clásico, reproduciendo los principales motivos del templo de Seti I: una muralla exterior, dos pilonos, y dos patios que preceden a la sala hipóstila situada a un nivel superior a los patios. Alrededor del edificio central existen una serie de almacenes de ladrillo crudo y techo abovedado.

            Se cree que su construcción comenzó en el segundo año del reinado de Ramsés II y terminó 20 años después.

            Los pilonos primero y segundo están decorados con relieves que nos cuentan, entre otras cosas, la Batalla de Qadesh. Entre las piedras esparcidas por el primer patio se pueden ver los restos de lo que fue una de las mayores estatuas de Egipto, de unos 18 m de altura (23 m con la corona) y más de 1.000 toneladas de peso. A esta estatua el poeta inglés Shelley llamó Ozymandia (como ya dijimos, tergiversación de Usermaatre, uno de los nombres de Ramsés II). Y Shelley escribió: «Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes. ¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperados!».

            De éste templo, Giovanni Battista Belzoni, contratado por el cónsul general británico, Henry Salt, trasladó en 1816 un fragmento de otra colosal estatua de Ramsés II hasta Inglaterra. Hoy se expone en el Museo Británico de Londres.

            Por el segundo pilono, se pasaba al segundo patio, donde se encuentra la entrada actual al recinto. A éste lo rodeaba un pórtico que a ambos lados rodean los restos de colosos en forma osiríaca, que representaban al faraón bajo la forma del dios Osiris.

            Al término de la XX dinastía, el templo se convirtió en un cementerio para los sacerdotes de Tebas durante el Tercer Período Intermedio. Con la XXIX dinastía se utilizó como cantera y, durante el siglo IV d. de C., los coptos lo transformaron en iglesia.

            En 1998 se ha llevado a cabo una minuciosa restauración del templo a cargo del francés Christian Leblance y su equipo.