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Templos de Deir El Bahari

Después de haber visto las tumbas de los nobles y el templo de Ramsés II (Ramesseum), la siguiente visita es Deir El Bahari, lugar elegido para su última residencia por los faraones Mentuhotep (IX dinastía), Tutmosis III y por la reina Hatshepsut (XVIII dinastía). El templo de Mentuhotep fue construido para que sirviera de tumba a este rey, mientras que la reina Hatshepsut mandó excavar dos tumbas: una en el Wadi Sikket Taquen Zin y la otra en el Valle de los Reyes. Lo primero que llamará nuestra atención es el templo de la reina Hatshepsut, ya que es el más impresionante y dado que del de Mentuhotep no queda prácticamente nada.

Los antiguos egipcios conocían este valle como geser, cuyo significado era el de «sagrado» y estaba dedicado a la diosa Hathor.

El nombre de Deir El Bahari deriva del árabe («Monasterio del Norte»), y estaba relacionado con un monasterio que aquí se estableció durante la época copta, pero que fue destruido posteriormente.

El Templo de Nabhepetre Mentuhotep: se encuentran a la izquierda de la primera rampa del templo de Hatshepsut. Mentuhotep fue el unificador del Imperio Medio y el primero en construir un templo en este valle, en honor a la diosa Hathor.

El propósito de Mentuhotep fue el de construirse un templo cerca de su tumba, continuando con la tradición del Imperio Antiguo. Pero la novedad arquitectónica del templo de Mentuhotep es su trazado en varios niveles; un camino procesional de 46 m de ancho, pavimentado con adobes de color blanco, hechos con el lodo del Nilo, salía del templo del valle y llevaba a un gran patio cubierto de árboles dispuestos en paralelo. Del patio partía una rampa que atravesaba una columnata y que llegaba a una terraza donde había una mastaba. En este patio se localizaba también, la abertura conocida como Bab El Hosan, que lo comunicaba, por medio de un pasadizo de unos 150 m de largo, con una tumba real que quedó sin terminar; aquí en 1900 Howard Carter encontró una bonita estatua de Mentuhotep, ahora expuesta en el Museo Egipcio de El Cairo.

El templo, del que hoy apenas queda nada, fue descubierto a mediados del siglo XIX por lord Dufferin.

El Templo de Tutmosis III: en la restauración del templo de Mentuhotep en 1961 se halló un pequeño templo perteneciente a Tutmosis III, entre el de Hatshepsut y Mentuhotep. Estuvo consagrado al dios Amón y junto al templo había una capilla dedicada a la diosa Hathor. Fue diseñado por el visir Rejmire y está emplazado en el centro del valle. Su arquitectura se basó en la del templo de Hatshepsut. Se utilizó un sistema de rampas y terrazas y disponía de una gran sala hipóstila de 76 columnas poligonales, a las que se sumaban dos más altas, cerca del centro.

No reviste ningún interés, pues, prácticamente, es muy poco lo que queda del mismo.

El Templo de la Reina Hatshepsut: es el más importante y conocido de todos los templos de Deir El Bahari. En la antigüedad se conocía como djeser-djeseru, o «el sublime de lo sublimes». Fue levantado durante los reinados de Hatshepsut y Tutmosis III y en su construcción intervinieron varios funcionarios del estado, aunque la labor más destacada fue la de Sennemut (Gran Intendente de Amón), quien hizo a la vez de arquitecto; de éste se cree que fue amante de Hatshepsut. Sennemut excavó su tumba justo debajo de la primera terraza del templo.

La principal característica del mismo son sus tres terrazas señoriales. La primera queda a la altura del suelo, mientras que a la segunda terraza se accede por medio de una rampa central. Las dos presentan unos pórticos formados por pilares osiríacos. El eje central del templo está orientado hacia el templo de Amón en Karnak, en la otra orilla del río. Asimismo, si trazáramos una línea a través de la montaña, ambas coincidirían exactamente con la tumba de Hatshepsut en el Valle de los Reyes.

Como en el templo de Mentuhotep, éste estaba precedido por un templo en el valle, del que no queda nada, junto a un embalse que comunicaba con el río Nilo. Desde aquí salía la avenida de las procesiones, que entraba en el primer patio, limitado al oeste por un pórtico de 22 columnas. Los bajorrelieves mostraban el transporte de dos grandes obeliscos de granito desde Asuán y su elevamiento en el templo de Karnak. Otros relieves han sido de gran interés para los egiptólogos. La reina Hatshepsut mandó expediciones al país de Punt (posiblemente la actual Etiopía), para obtener sobre todo incienso y otras especias.

En la orilla oeste de la segunda terraza se levanta una capilla dedicada a la diosa Hathor. Aquí se ha representado el nacimiento de la reina Hatshepsut. En el centro del santuario se verá un capitel que representa una cabeza femenina con orejas de vaca. Las paredes del vestíbulo y de la sala hipóstila están decoradas con escenas de fiestas en honor a la diosa y otras imágenes que muestran sacrificios ofrecidos a Hathor.

Una segunda rampa, a la que está prohibido el acceso en la actualidad, lleva desde el pórtico central, hasta la terraza superior. A través de un portal de granito rosado se accede a un patio rodeado de columnas. A ambos lados del patio existen dos zonas consagradas al sol y a la realeza. Hacia el oeste, en dirección al centro del templo se localiza el santuario de Amón, excavado en la ladera de la montaña. Su objetivo era recibir la barca sagrada durante la celebración de la Bella Fiesta del Valle.

Lamentablemente tenemos que recordar que fue en este templo el escenario donde, el 17 de noviembre de 1997, un grupo de terroristas islámicos, pertenecientes a la organización Al Gamaa Al Islamiya, asesinó a más de 60 turistas de varias nacionalidades.