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Kom Ombo

             Este pequeño pueblo, a 43 km al norte de Asuán, ofrece la visita de un interesante templo.

            Su origen se remonta hacia la XVIII dinastía. Durante el reinado de Tutmosis III se construyó un pequeño santuario. Los griegos lo denominaron Ombos y fue durante los Ptolomeos cuando conoció su mayor apogeo, sobre todo con el desarrollo de la agricultura.

            El Templo: está situado en lo alto de un montículo al lado de la orilla del río, en el lado este del mismo. Debido a esa proximidad, una gran parte del atrio del vestíbulo ha sufrido una fuerte erosión a causa del río. La parte trasera, sin embargo, se conserva en muy buenas condiciones, dado que permaneció enterrada en la arena hasta finales del siglo pasado.

            Fue edificado durante el reinado de Ptolomeo VI Filométor, pero su decoración se concluyó un siglo después, bajo el mandato de Ptolomeo XII Auletes.

            El templo está dividido en dos partes, cada una de ellas consagrada a dos tríadas de dioses. La de la izquierda a la tríada compuesta por Sobek (el dios cocodrilo), Hathor (su madre) y Jonsu (su hermano). La otra zona, la de la derecha, a la tríada de Horus, Tasenetnofret (la diosa hermana) y Panebtawy (el señor de los dos países).

            Después de traspasar los dos pilonos, el vestíbulo, la sala de las columnas y las tres antesalas, llegamos a los santuarios de los dioses. Desde la primera sala hipóstila parte un corredor que agrupa todo el patio interior del templo. El patio exterior está empedrado al igual que el del templo de Edfu.

            Algunos de los relieves del corredor interior y sus habitaciones están sin terminar, por lo que han facilitado una valiosa información sobre los métodos artísticos usados para ello en ésta época. En una de las paredes internas del corredor exterior hay un relieve mandado grabar por el emperador Trajano y donde aparecen los instrumentos de cirugía empleados en aquel tiempo. Hay otro relieve en la parte derecha de la sala hipóstila que nos muestra el calendario egipcio. La famosa Cleopatra VII también está representada en uno de los relieves de la sala hipóstila.

            En la parte izquierda del gran patio hay un pozo, al que podréis bajar por unas escaleras en forma de caracol. Según se dice, este pozo servía para establecer las cuotas de los impuestos. Cuanto más alto estaba el nivel de las aguas, más abundante iba a ser la cosecha, por tanto más impuestos tenían que pagar. Al mismo tiempo era usado como nilómetro.

            Justo a la izquierda de la puerta de salida (la puerta de la verja) hay una capilla romana consagrada a Hathor. Hasta hace poco era utilizada como almacén de cocodrilos momificados. Actualmente sólo se pueden ver unos cuantos.

            Se paga entrada, aunque un poco más económica que en la mayoría de los templos.