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Isla Elefantina

             Fue la capital del primer nomo del Alto Egipto. Se la conocía con el nombre de Abu, debido a la semejanza que tienen sus rocas exteriores con la forma de un elefante.

            La isla estuvo consagrada a varios dioses, entre ellos Khunm, Horus, Satis y Anukis. Desde el Imperio Antiguo, Elefantina fue la puerta de donde partían las expediciones militares hacia Kush. Además hasta aquí llegaban los canteros en busca de granito rosa y gris, para la construcción de templos, obeliscos y sarcófagos.

            Actualmente se están llevando a cabo varias excavaciones en la isla, por lo que han aparecido restos de varios períodos de la historia egipcia. De estos destaca la capilla funeraria de Heqa-Ib, funcionario de la IV dinastía. De épocas más tardías hasta el período romano proceden trozos de relieves de los templos pertenecientes a las divinidades de la isla. En una de las partes de lo que fue un templo dedicado a Alejandro IV se han encontrado enterramientos de carneros consagrados a Khunm, pertenecientes al período grecorromano. Los restos que más se identifican en la parte superior, forman parte de lo que fue el templo de Khunm, empezado a construir por Nectanebo II, para después seguir con las obras ptolomeos y romanos. Hoy en día, solo se puede diferenciar lo que fue el gran patio, por las losas del suelo.

            Entre lo más destacable para visitar hay que citar un pequeño templo reconstruido casi en su totalidad. A este le sigue el Nilómetro, situado en la costa suroeste y que consta de 90 escalones. Fue construido por los romanos para medir el nivel del agua del río.

            La isla también alberga un museo, en el que se recogen los restos encontrados en la zona. La gran mayoría de los objetos son figurillas pertenecientes al período dinástico, teniendo un cierto parecido a las encontradas en Kom El Ahmar. En la sala inferior se pueden ver algunas momias. Abre todos los días, aunque cierra los viernes a la hora de la oración; se paga entrada.

Las presas

           La antigua: durante la dominación británica en Egipto, entre finales y principios de siglo, se decidió construir una presa para fomentar el regadío y el posterior cultivo de algodón. Para eso se planteó la idea de construir una presa en Asuán; sería la llamada «El Saad» (el dique). Fueron los británicos quienes entre 1898 y 1902 terminaron la primera fase de las obras. Durante este período la altura de la presa alcanzó los 30 m. La mayor parte de los bloques de piedra utilizados para su construcción procedían de las canteras de granito de la zona. Al comprobar que el volumen de agua (225 km de depósito de largo), no era suficiente para el que se precisaba para la irrigación, se decidió ampliar la superficie de la presa. Esto fue necesario llevarlo a cabo en dos fases, la primera entre los años 1907-1912 y la última entre los años 1929-1934. Con esta última la presa alcanzó los 41 m de altura, con una anchura en la base de 27 m y un volumen total de agua de unos 5.000 millones de m3.

            En la actualidad esta presa se utiliza como fuente de energía para una fábrica de productos químicos, al mismo tiempo que funciona como reserva en caso de una posible sequía.

 

La Nueva Presa  

            Fue con la subida al poder del nuevo presidente de Estado, Gamal Abd El Nasser (1918-1970), el que se propuso realizar una obra de gran envergadura, al igual que habían hecho sus antiguos descendientes, los faraones. Para ello emprendió la construcción de una nueva presa, la conocida El Saad El Aali, «Alta Presa», que pudiera producir mayor cantidad de electricidad para el abastecimiento del país y de paso evitar las continuas inundaciones que padecía todo el valle del Nilo. La alta presa se construyó a unos 8 km al sur de la anterior y para ello fue necesario llevar a cabo innumerables proyectos. Entre estos, trasladar todos los monumentos faraónicos que había al sur del lugar de la presa, ya que se formaría el segundo lago artificial más grande del mundo, el lago Nasser y todas estas obras de arte serían anegadas por las aguas. Mientras se realizaban las obras hubo que abrir un canal de derivación para desviar el curso del agua. Tras el rechazo de Estados Unidos, el proyecto fue llevado a cabo por la U.R.S.S., entre los años 1960 y 1971. El 14 de mayo de 1964 las aguas del río Nilo fueron desviadas al canal de derivación. La presa está formada por 43.000.000 m3 de arena, roca, amontonamiento de limo, más una capa de hormigón, en total constituye un volumen 17 veces mayor que la gran Pirámide de Keops en Giza. Seis mil técnicos soviéticos se encargaron en controlar los 30.000 obreros egipcios que trabajaron en la construcción.

            Las medidas de la presa son verdaderamente espeluznantes: 980 m en la base, 111 m de altura, 3.600 m de longitud y 40 m de anchura en la superficie, que se convierten en una carretera. La central hidroeléctrica está formada por doce turbinas, con una potencia total de 2.100.000 Kw. La producción anual es de 10.000.000 Kw/h. La corriente llega a través de una línea de 1.000 Km de 500 Kv, y dos líneas de 220 Kv y 132 Kv, respectivamente. Puede tener una salida de agua de 11.000 m3/segundo.

            Esta enorme obra concluyó con la formación del llamado lago Nasser. Este tiene una superficie de 565 km, de los que dos tercios se hallan en territorio egipcio y un tercio en Sudán. Tiene unas reservas de agua de más de 157.000 m3. Esto lo ha transformado en el segundo lago artificial más grande del mundo, después del lago Kariba, en el río Zambece, entre las fronteras de Zambia y Rodesia.

            La primera etapa de las obras fue inaugurada en 1961 por el presidente Gamal Abd El Nasser y Krusheu. Finalmente se pretendía hacer la inauguración oficial en 1970, pero a causa de la muerte de Gamal Abd El Nasser en ese año, se trasladó al viernes 15 de enero de 1971, fecha del nacimiento de Nasser. En esta ocasión se encontraba el entonces nuevo presidente, Anuar El Sadat, acompañado de Podgorny, jefe del Estado Soviético.

            Un poco antes de llegar a la entrada de la presa, a la derecha, se halla un extraño monumento con forma de flor de loto. Fue levantado como símbolo a la cooperación soviético-egipcia. Está rodeado por un pequeño lago artificial y es bastante interesante. Existe un ascensor interiordesde donde la panorámica es espectacular.

            Esta presa es la segunda más grande del mundo, tras la presa de Iguazú, entre las fronteras de Paraguay, Brasil y Argentina.

            Hay que tener en cuenta que en toda la zona está prohibido usar videocámaras, no obstante dejan sacar fotos; se paga entrada.

 

Ventajas y desventajas de la presa

             La presa no solo no ha dado todo el rendimiento ni los beneficios que se esperaban, sino que además ha causado algunos contratiempos. Al no producirse las anuales crecidas del río, los campos de cultivo no reciben el limo que abonaba sus tierras; éste se compone de ázoe, materias orgánicas, diferentes tipos de sales minerales, productos nitrogenados y barros volcánicos. También, debido a la carencia de limo, está en peligro la fauna marina de la desembocadura. La acumulación de agua evaporada ha provocado el llamado «mal de la sal», ya que al cargarse de humedad la atmósfera perjudica la piedra de los monumentos. En diez años los agricultores pudieron ganar al desierto 650.000 feddans (1 feddan = 4.200m2); de estos casi la mitad se han perdido. A esto se añade la llamada bilarciosis, una enfermedad que afecta a las personas. Esta es ocasionada por un parásito que contamina los canales y las aguas estancadas que no son reemplazadas por las crecidas del Nilo. Este parásito penetra a través de los poros de la piel y hasta hace pocos años (antes de descubrir la vacuna) era causa de más del 10% de la tasa de mortandad del país. Cabe añadir, a esta larga lista, que al mismo tiempo que se trasladaron los monumentos arqueológicos que peligraban de quedar sumergidos bajo las aguas del lago Nasser, más de 60.000 personas nubias se vieron obligadas a emigrar a varios pueblos del Alto Egipto, al quedar sus hogares inundados.

            Ahora bien, no todo son desventajas: actualmente el río ya no provoca las inundaciones que anegaban los campos de cultivo y el país no carece de corriente eléctrica.