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Historia de Nubia

Nubia fue una de las regiones más importantes del Antiguo Egipto. En la actualidad, Nubia solamente guarda su antiguo nombre, pues la mayor parte de su territorio fue anegado por las aguas del lago Nasser. No obstante, y desde mediados de los años noventa, ha vuelto a poder ser visitada a través de los cruceros turísticos que hacen la ruta Asuán-Abu Simbel o viceversa.

La historia antigua de Nubia se puede decir que comienza hacia el año 5000 a. de C., y se podría dividir en seis períodos: el primero desde el 5000 al 2900 a. de C; el segundo desde el 2900 al 2400 a. de C; el tercero desde el 2400 al 1600 a. de C; el cuarto desde el 1600 al 300 a. de C; el quinto desde el 300 a. de C. al 300 d. de C., y el sexto desde el 300 al 600 d. de C.

Nubia, una fértil región entre dos desiertos, estuvo expuesta a diferentes invasores. Desde occidente, las tribus nómadas de Beja, quienes a menudo emigraban en busca de campos de cultivo. Estas tribus ya eran utilizadas en el ejército egipcio en el Antiguo Imperio. Desde el oeste, la tribu Temehu, más tarde conocida como Tehenu y procedente de Libia, se mantuvo al oeste del delta y de Nubia, realizando constantes ataques. Desde el sur, varias tribus negroides intentaron y consiguieron pasar hasta la segunda catarata hacia el año 3500 a. de C., aunque en número no considerable.

Durante la cuarta dinastía, el rey Snefru envió una expedición al interior de Nubia. En esta época, es decir entre las dinastías IV y V, prácticamente no se estableció ninguna población en la Baja Nubia. También durante esta cuarta dinastía, los egipcios perdieron el dominio de Nubia por el acoso de los pobladores locales. Y no volverían a recuperar el mando hasta las dinastías XI y XVII.

En la XVIII dinastía se extendió el dominio egipcio hasta Kurgus, al sur de la ruta caravanera que iba desde Korosko hasta Abu Hamed. Esta invasión egipcia llegó hasta Napata (capital de la Alta Nubia). El encargado de llevarla a cabo fue el rey Piankhi, que había sucedido en el trono a Ara y a su hijo Kashta. Todas estas revoluciones e invasiones dieron origen a la XXV dinastía. Al rey Piankhi le siguieron durante las tres siguientes dinastías (663 - 298 a. de C.): Shabaka, Shabtaka, Taharka y Tanutamón. Poco después empezaron las disputas entre la capital de Napata y Meroe, que fue nombrada nueva capital. La dominación ptolemaica en Nubia no se extendió como la anterior, ya que solamente alcanzó 110 km desde Asuán. Se le llamó Dodescastainos y formaba parte de las regiones fundadas desde el templo de la isla Elefantina. Comprendía importantes ciudades como Debod, Gerf Hussein, El Dakka, Kurti y El Maharraka.

Después de los Ptolomeos llegaron los romanos, quienes bajo los gobiernos de Augusto, Aclius Galius, Petronius y otros, se hicieron con el control de Nubia, saqueando templos y ganando batallas con sus numerosos ejércitos.

El cristianismo no entró hasta mediados del siglo VI. Durante este período, el reino de Nubia estuvo formado en la provincia de Dongola. Marcorius, uno de los reyes de esta provincia, construyó la iglesia de Taffah (Tephis), 42 km al sur de la primera catarata.

Cuando el Islam fue ganando practicantes en el sur, los cristianos buscaron refugio en Etiopía. Concretamente en el año 1373, cuando un miembro de la familia de Salah El Din atravesó toda Nubia a la cabeza de un ejército, maltratando a los habitantes y obligándoles a pagar grandes impuestos, mientras que violentamente confiscaba las tierras a los cristianos.

A partir del siglo XV, la Baja Nubia pasó a formar parte del territorio egipcio y todos los habitantes fueron convertidos al Islam.

rey Snefru, Edfu y nubios

En el siglo XIX, los mamelucos se refugiaron en Nubia, pero Ibrahim Pasha les persiguió, derrotándoles y forzando a los supervivientes a establecerse en el sur de Dongola

Pero no termina aquí la historia de Nubia, conocida por los antiguos egipcios como el «País de Kush», lugar de paso para llegar hasta Punt (actual Etiopía). Durante mucho tiempo Nubia fue la principal ruta comercial entre Egipto y el África subsahariana. Por ella pasaban la mayor parte de las materias primas como la piedra, el oro, maderas, especias, marfil, ébano y hasta fue testigo del tráfico de pigmeos. Sin embargo, el nombre de Nubia no se empezó a conocer mundialmente hasta principios del siglo XX, cuando se decidió la construcción de la primera presa y se supo que la subida de las aguas iba a perjudicar algunas zonas arqueológicas.

Antes de que se levantara la segunda presa (1929), el Servicio de Antigüedades mandó una misión para que realizara algunas excavaciones entre El Sebua y Adendan. Esta misión estuvo al mando de Emery y Kirwan. Pero no sería hasta 1954, cuando empezaron los graves problemas para las autoridades egipcias y sudanesas, al darse a conocer la construcción de la Alta Presa. Y así, el Ministerio de Antigüedades puso especial atención en la necesidad de estudiar las antigüedades de Nubia, antes de su construcción. Expertos egipcios fueron mandados a esta zona para dibujar y definir los lugares que se verían afectados por la subida de las aguas. Más tarde se creó con la ayuda de la UNESCO, el Centro de Documentación y Estudios para el Egipto Antiguo. A principios de 1956 este centro empezó con el registro de los templos de Abu Simbel. Además se decidió que todas las excavaciones se realizaran dentro de la región egipcia de U.A.R y que todos los esfuerzos del Servicio de Antigüedades estuvieran concentrados en Nubia. Al mismo tiempo, fueron invitadas a participar diferentes instituciones. Más de 30 países aportaron su ayuda, entre ellos España, que participó en la zona cercana a Faras. La Universidad de Milán lo hizo en los alrededores de Maharraka. El Instituto Germano se concentró en Amada. El Servicio de Antigüedades egipcias reabrió las excavaciones de las tumbas de Qustul en 1958 y algunas de El Balliana en 1959. También la Universidad de Alejandría empezó sus trabajos en Gabal El Adda. La misión polaca lo hizo en Faras, realizando uno de los mejores descubrimientos, pues hallaron una iglesia cristiana con fabulosos iconos.

El 8 de marzo de 1960, un clamoroso llamamiento fue efectuado por el Dr. V. Veronese, director general de la UNESCO, en el momento de la solemne apertura de la Campaña Internacional para salvaguardar los monumentos de Nubia. Los mensajes del rey Gustavo Adolfo VI de Suecia y el presidente Gamal Abd El Nasser, entre otros, justificaron la confianza en el valor de la cooperación humana.

Todos estos discursos dieron paso definitivamente al mayor proyecto técnico jamás realizado bajo la mano del hombre. No solamente se efectuaron trabajos de salvaguarda concentrados en los templos, sino que se excavó palmo a palmo toda Nubia, que pasó a ser la zona arqueológica mejor estudiada del mundo. Pero no todo lo que se rescató de las aguas fueron templos, también fue necesario salvar y buscar nuevas tierras a los habitantes de la zona. Algunos ya lo habían hecho anteriormente con la construcción de la primera presa. Hoy, la mayor parte de esta gente se halla concentrada entre las ciudades de Edfu y Kom Ombo.