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Península del Sinai

Está situada entre los golfos de Aqaba y Suez, bañada por el mar Rojo al sur y al norte por el mar Mediterráneo. Hacia el este,  la frontera con Israel la separa de Egipto.

La costa del golfo de Aqaba tiene una longitud de 190 km, la costa opuesta (golfo de Suez) 275 km; la costa norte bañada por el Mediterráneo es la mayor, con 320 km. El litoral marítimo de toda la península hace un total de 870 km; su extensión es de 61.000 km en forma de triángulo. Es punto de paso del continente africano al asiático.

Entre sus cálidas y rocosas tierras, existen 527 especies de plantas, de las cuales 255 no se encuentran en todo el valle del Nilo. En el Sinaí existen también más de 300 fuentes y manantiales.

Los beduinos constituyen la mayor parte de la población. Además existe la nueva población que se ha establecido en los puntos turísticos.

Sus montes eternos, junto con el monasterio de Santa Catalina, las cristalinas playas del mar Rojo y la posibilidad de poder cruzar las fronteras de Jordania e Israel, forman hoy un conjunto de lugares que cada día atraen más al viajero.   

Hoy en día el Sinaí está dividido en tres partes.

El Sinaí Norte.

También se le llama Valle del Norte o El Arish. Se extiende desde el este de Ismaeliya hasta Rafah, a lo largo de toda la costa mediterránea.

Las tribus beduinas constituyen la mayor parte de la población de esta región. En todo el Sinaí Norte solo se destaca una ciudad: El Arish, capital de la provincia y separada de Israel por la llamada línea de Taba.

El Arish es otro espléndido lugar para poder salir del bullicio de El Cairo y tomar la brisa marina del mar Mediterráneo.

Es una de las ciudades más modernas de todo el Sinaí. Posee grandes hoteles, restaurantes, casinos (bares) y sobre todo sus atractivas playas, que se mezclan con verdes palmeras junto a las dunas del desierto que llega hasta sus espaldas.

Entre las playas más recomendables por sus tranquilas aguas y su característico paisaje están: Romana, Lago Bardawil, Massaid, Las Palmeras, Shekh Zueied, Ushnar y Wadi El Arish.

En la parte sudoeste de la ciudad y, sobre una colina se alza una fortaleza de 8 m de altura, en una explanada de 75 m de longitud. En cada una de las esquinas, existe una torre con un cañón. En el patio interior todavía se pueden apreciar ruinas faraónicas con varias inscripciones jeroglíficas.

           

El Sinaí Central.

También llamado la meseta central. Fue aquí, según la Biblia, donde anduvieron durante 40 años los hijos de Israel.

 

El Sinaí Sur. 

Esta última parte es la más importante y la que más recuerdos históricos y naturales recoge; sus tierras que se extienden entre el golfo de Suez al oeste y el golfo de Aqaba al este. Es la región con menor número de habitantes.

Monasterio de Santa Catalina. Está situado a 1570 m de altitud sobre el nivel del mar, en el Valle de Jethro, flanqueado a más de 500 m por las estribaciones del monte Moisés y la montaña de Mégafa.

Está rodeado por espectaculares murallas, ejemplo de arquitectura bizantina. Fueron construidas en el s. VI d. de C. por el emperador bizantino Justiniano (525-65 d. de C.); estaban destinadas a proteger el lugar de la zarza ardiente, por mandato de santa Elena.

Las murallas forman un recinto rectangular; están construidas con granito del Sinaí. Al abrigo de estas impresionantes murallas se albergan varios monumentos, la mayor parte cerrados al público, como la biblioteca o la galería de los iconos, que no se pueden contemplar en la visita a Santa Catalina o Deir Sant Catrin, como lo llaman los árabes.

Sí se pueden visitar los pozos de Jethro, utilizados solamente para el regadío; el agua procede de la denominada Fuente de Moisés, donde el profeta dio de beber a las ovejas.

Cerca, se halla la capilla de la Zarza Ardiente, situada detrás del ábside de la basílica, donde se supone que Dios se apareció a Moisés en forma de una zarza ardiendo con fuego, que no se consumía.

Durante la construcción de la basílica en el s. VI, la zarza fue trasplantada tras el ábside, donde hoy se la puede contemplar. Se ha podido comprobar que es la única planta de esta especie que crece en todo el Sinaí.

La Basílica fue construida al mismo tiempo que la fortaleza que la protege (año 527). La puerta de entrada tiene cuatro hojas de madera; una de las grandes obras del arte bizantino del s. VI.

La mezquita, a 10 m de la iglesia, fue construida en granito durante la era fatimí, en el reinado del califa Al Hakim Bi Amr Allah (1106 d. de C. y 500 de la Hégira). Consta de una habitación de 7 x 10 m.

El Refectorio es una gran sala rectangular con una bóveda semigótica.

En el s. XV el refectorio sirvió de dormitorio a los peregrinos de rito latino, tal y como lo explican las inscripciones de los muros.

El Campanario de la basílica fue construido en 1871 por el monje Gregorio. Los zares de Rusia ofrecieron las nueve campanas que solamente suenan durante las fiestas litúrgicas.

El Jardín se halla al oeste; se parece a un oasis y en él se cultivan diversos árboles y varias clases de legumbres.         Desde el lado este se llega al Cementerio.

Además de estas visitas hemos de citar los grandes tesoros del monasterio, no accesibles al público; aparte de los iconos que se hallan en el nártex de la basílica, existen más de 2.000 repartidos por diferentes salas. La mayoría provienen de los ss. VI al X, y del X al XV. Predomina el estilo bizantino, con influencias georginas, sirias y coptas.

Otra de las joyas es su impresionante Biblioteca. Está situada en el tercer piso del viejo edificio, al sur de la iglesia. Consiste en tres habitaciones, entre las cuales se encuentran 2.319 manuscritos griegos, 284 en latín, 86 en sirio, copto, eslavo, armenio, arameo, amhárico, etíope, inglés, francés, árabe y algunos manuscritos polacos.

El Tesoro está en el tercer piso de los nuevos edificios. Aquí se recogen las piezas de máximo valor, que a lo largo de los siglos han ido donando grandes devotos.

Monte Moisés

También es conocido como Monte Sagrado o Gebel Musa en árabe.

Tiene 2285 m de altura, siendo el segundo más alto de toda la península; solamente le supera el cercano monte Santa Catalina con 2637 m.

Hay dos caminos para subir, el llamado Sekka El Basha y Sekka Sayida Musa.

El primero es el más cómodo; se puede utilizar el segundo para el descenso.

Sekka El Basha

Empieza detrás del monasterio, con la ventaja de que se puede realizar la mitad del trayecto en camello. Así, se ahorran unos 90 minutos de ascensión a pie.

El descenso se puede hacer por el llamado Sekka Sayida Musa, para ello hay que descender los 700 peldaños tallados por los monjes y seguir de frente, para pasar posteriormente por los arcos de San Esteban y la Puerta de la Confesión. Conforme se desciende se pasa por algunos lugares bíblicos; este es el camino que se cree uso Moisés para subir al monte sagrado. El recorrido termina en el monasterio de Santa Catalina.

 

Monte Santa Catalina.

Al sudoeste del monasterio se levanta el pico más alto de Egipto, el Gebel Sant Catrin, como lo llaman los árabes, con 2.637 m de altura.

Al igual que el monte Moisés se puede subir a su cima, previo permiso de los monjes del monasterio de Santa Catalina.

La subida a ambos montes conviene hacerlas de madrugada, para poder ver la salida del sol desde la cima, un espectáculo verdaderamente alucinante.

Otros lugares de interés en el Sinaí.           

     Nuweiba; a 110 km al noroeste de Santa Catalina,  pequeña ciudad en el golfo de Aqaba, cuyo interés se centra en las cristalinas aguas de sus playas y en su puerto marítimo, situado unos 3 km antes del pueblo. Desde aquí salen dos ferrys diarios hacia el puerto jordano de Aqaba.

     Bassata es una de las playas más solitarias de toda esta costa. Situada pocos kilómetros al norte de Nuweiba. No contiene prácticamente más alojamiento que un pequeño camping.

     Tras pasar esta pequeña playa, a unos 60 km desde Nuweiba se halla Gezirah Faraón o la Isla de los Faraones, una pequeña isla situada en la costa del golfo de Aqaba. No hay en ella nada interesante, exceptuando sus hermosos arrecifes y una Ciudadela construida por Salah El Din en 1182, en el lugar ocupado por una antigua fortaleza bizantina.

     Taba está a unos 8 km al norte de Gezirah Faraón. Aquí se halla la frontera entre Egipto e Israel, por lo que en la ciudad hay importantes contingentes de soldados.

     Dahab es otro lugar a visitar, a 238 km al sur de Taba y a unos 140 de Santa Catalina. Se trata de un pequeño poblado en la orilla de la playa. Aunque el turismo de alto rango todavía no ha llegado a Dahab, es posible que lo haga en breve.

            Es un lugar tranquilo, en el que se puede acampar o alquilar algunas chozas en la orilla de la playa; estos campings suelen estar al cargo de beduinos.   Dahab presume de tener uno de los arrecifes de coral más bellos de la zona, además del llamado Blue Hole,  que con una profundidad de casi 80 m, alberga gran cantidad de peces que se acercan al calor de la corriente, siendo uno de los peligros con los que cuenta Dahab, cuyo significado en árabe es oro.

            Sharm El Sheikh, a 368 km al sur de Suez y a unos 265 de Santa Catalina, está en pleno desarrollo turístico; no obstante ya ha crecido lo suficiente para albergar las grandes cadenas hoteleras contrarrestadas con unos pocos lugares económicos, como campings y hoteles de primera clase.

            Sharm El Sheikh al igual que Hurghada en la costa del mar Rojo, son dos lugares ideales para practicar el deporte del submarinismo, apoyados por la gran cantidad de centros donde se pueden alquilar equipos de buceo.

            Sin embargo el lugar con fondos submarinos más bellos de la tierra se halla a 20 km, en Ras Mohammad; aunque se ha convertido en parque nacional marino, muchos turistas se acercan hasta aquí para contemplar su hermoso arrecife coralino, adornado con las variedades más inimaginables de peces de bellos colores.

            Generalmente suele haber bastante policía en todo su entorno para evitar la acampada en sus playas y el buceo.